jueves, 26 de agosto de 2010

La duda pospone los vuelos...

...porque hoy soy un pájaro cipselado
que mira hacia cielos distantes pero no ajenos
con ojos de niebla y corazón de plomo.
Y el aliento perdido del cóndor matutino
me recuerda, a la fuerza, dónde tengo los pies,
puesto que los necesito para andar mañana otra vez.
Tengo una cajita de madera donde guardo la lluvia y el viento
y los vuelcos y las tardes de caramelo.
No creo que se llene jamás, porque el vacío es fuerte y mañoso
y se ha encadenado incluso a la raíz.
Soy un pájaro púrpura e hilachento
y por debajo me llegan las ráfagas desparramando mis esfuerzos,
haciendo volar mi memoria y mis esperanzas,
mezclándolas con tu imagen y el perfume que te rodea.
Ahora tengo frente a mí seis caminos,
son siete los que he dejado atrás,
y me parece que cinco hay más adelante.
Sin una mano que marque la ruta ni un abanico que quite el polvo
es como estar nadando en el pasto, en sueños, en un precioso déjà vu, en una bella mentira.
Sin una respuesta a las miradas perdidas el cielo parece tan inmenso,
tan insondable, que hasta el vuelo es acechado por el miedo,
y ya los sueños no alimentan lo suficiente.
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- Tiralíneas 005/01
- Papel bond 26x21 app.

miércoles, 14 de julio de 2010

Para contener nostalgias


La degradación...la alienación. Transiciones deshumanizantes producto de la búsqueda de nuestro ser social que terminan por aislarnos en una isla dentro de un huevo. Ahí, flotando entre yema y clara, se encuentra el hombre, sin poder ver con nitidez los límites de su propio mundo. Y qué decir del ajeno, aquel espacio inhóspito por desconocido e inalcanzable por incomprendido. No quiero rendir homenaje al ermitaño, pero al menos él conoce su suelo y su cielo. ¿Cómo podríamos pretender entender al otro sin siquiera romper el cascarón? O dicho de otra forma, ¿cómo podría una persona, incluso en díada con otra, dar a conocer su melodía única, sus fantasmas o sus carreteras insondables, si se topa en el camino con un muro de concreto? Podría quizás servir, aunque su permeabilidad sea mayor, el vidrio que bosqueja una ventana. Es un paso. Hay que hacerlo mica, papel, agua, aire, hasta que la comunicación fluya exquisita de la palabra al verso, y del verso al beso, al apretón de manos o a una seguridad envuelta en frágil papel de regalo, o mejor, envuelta en palabra. Termina así de trazarse el círculo entre concepto, sentimiento, expresión y acción. Y se abre el huevo. ¿Revueltos para el desayuno? Sí, por favor, y hasta la cena, por siempre jamás. Que así sea, porque...¿de qué sirve un abrazo si no es precedido por un tibio convenio entre miradas, o entre alientos, entre palabras? Y es ahora, entre estas líneas, cuando diviso a lo lejos aquellos ojos, que si bien tan cerca estuvieron alguna vez, tan claros en su profunda oscuridad, se encuentran ahora, obra de nosotros mismos, los más lejanos, cubiertos por una densa niebla infranqueable.
Las palabras tienen el poder de acercar, de amarrar, de crear, de inmovilizar y de matar. Que no se queden en verbo, que pasen de pensamiento a palabra y de nuevo a pensamiento para que dé vida a la mano. Que se vuelque por una canaleta el mundo interior, para que las palmas esparzan su ungüento sobre la persona del otro lado de la mesa y se dejen, a su vez, untar en acto recíproco. Si por el resultado de tan bello baile no vale la pena vivir, si no es lo más hermoso y eterno que podemos concebir, si no somos capaces de quitarle el manto de utopía con que lo hemos revestido, estamos, entonces, destinados a la infelicidad.
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- Tiralíneas 01
- Papel Fabriano
- Café

domingo, 14 de febrero de 2010

Sueños de Ajenjo


Que todo pasa por algo, puede ser. Que todo es para mejor, no lo creo, ni tampoco que todos los caminos llevan a Roma. Quizás alguno lleve a Nápoles o a algún destino perdido bajo las plumas de un bosque azul. Prefiero pensar que es uno quien marca el camino en vez de seguir una línea punteada. Quisiera dejarme llevar por una fragancia agridulce, que me guíe por senderos sinuosos donde le pierda la pista y pueda encontrarla después de la cena. Poder abrazar a los monstruos impíos y a los querubines con sonrisa de amanecer, darle la mano a Abraxas y la cara a Fortuna, andar con el mentón por delante y recibir en mis ojos al Sol y a la Luna. Recibir la enseñanza de viejos y nuevos maestros, desechar lo aprendido y empezar desde dentro con una antorcha de cuarto creciente. Y si viniera un hombre con cuervos y gatos negros a invitarme a una mascarada aceptaría gustoso su ofrecimiento, aunque eso me valiera mil noches de resaca en presencia de las Larvas. O si un monje bañado en sacrificio me convidara a compartir meses de silencio, quisiera tener la voluntad de acompañarlo y abrirme a mí mismo, de modo de poder compartir también las nuevas costas. Intentaré izar una bandera invisible para timonear mis desiciones recordando las tumbas y manteniendo vivos los sueños, para ser siempre consecuente y libre. Y si alguien quisiera unirse a mi caravana despoblada, que la intuición y la experiencia le abran o le cierren la puerta, ya que mi criterio solo nunca será suficiente.
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- Tiralíneas 005 / 01
- Papel Bond 16x21 cms
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Que la ventana no se transforme en puerta
cuando la llave sea la incorrecta.
Que no sea la ilusión migratoria,
ni en el sueñoni en la vigilia,
la que conmueva tu corazón de estaño.